Palabras del Dr. Plácido Daniel Rodríguez Rivero
al Clausurar las Sesiones del
Congreso Masónico Plenipotenciario de Venezuela

Antes de terminar esta sesión, séame permitido expresaros mi reconocimiento por el honor que me concedisteis al elevarme a la Presidencia del Primer Congreso Masónico Venezolano.

La época de avance de nuestro País hizo necesario ciertas reformas en la Institución, y a objeto de equipararla con la masonería de los pueblos más civilizados, nos reunimos para darle leyes nuevas que garanticen la libertad, la igualdad y la fraternidad: todo se ha hecho en el seno de la cordialidad más exquisita, como corresponde a personas conscientes, aspirantes a un mismo gran ideal.

La libertad se ha conseguido transformando el centralismo masónico en la federación masónica: nuestras instituciones actuales, las que acabamos de sancionar, destronan por completo el autoritarismo de la Gran Logia de Caracas, para sustituirla por una Gran Logia de las Logias de la República, confederadas.

La igualdad se basa en la nivelación masónica, destruyendo las jerarquías que como yugo de los maestros masones se ostentaban con grados de simple vanidad. En nuestra nueva constitución, todos somos simplemente Maestros!, es decir, todos somos iguales.

Siendo todos libres, y todos iguales, es como puede establecerse sin temor de cismas la fraternidad masónica.

Labremos siempre en este ambiente de paz y de concordia, teniendo a Dios en todos nuestros actos de ciudadanos y de masones como el más noble y alto de nuestros emblemas; respetándonos nuestras diversas creencias religiosas y nuestras ideas; aboliendo para siempre las intransigencias; acatando las opiniones políticas de cada uno y adorando a la Patria! Así llegaremos a la cumbre de nuestros ideales.

Declaro, señores, clausurado el Congreso Masónico Plenipotenciario y proclamo en ejercicio de sus funciones a la Gran Logia Soberana de Libres y Aceptados Masones de Venezuela.